“(…) ESTÁN MINITIENDO”

   Uno se sienta en la comodidad de su casa, frente al televisor, o bien asistimos a una reunión religiosa con el propósito de ver las supuestas lluvias de milagros que pseudolíderes religiosos desatan sólo con pronunciar las palabras mágicas: “Yo declaro”, “Yo decreto”; y nos percatamos de que todo es un show donde está de por medio el dinero que les entregan los ingenuos que caen en sus trampas, con tal de sentirse aliviados de cargas emocionales y debilidades físicas.

   Tales pseudolíderes hacen creer que poseen una varita mágica todopoderosa en sus oraciones, y que nadie más tiene ese poder. Pretenden ser los virtuosos de la religión que profesan, poseídos por un don dado exclusivamente por Dios. Son los intocables de los púlpitos que se pavonean entre la soberbia y el engaño.   

   Su atrevimiento los conduce a hacer el ridículo, toda vez que se atribuyen el derecho de hablar en nombre de Dios; o, en el peor de los casos, afirman como cierto lo que Dios no ha hablado. Venden oraciones como cualquier mercancía que paga el desesperado por una palabra de aliento. Su irresponsabilidad es tal que decretan sanidad a un enfermo, induciéndolo a que suspenda su tratamiento médico y hasta cirugías.

   “Reprendo todo espíritu de enfermedad”“Declaro victoria sobre…”“Rompo las cadenas de miedo”: son frases comunes pronunciadas por los referidos mercaderes de la fe, como poniendo por encima su propia voluntad a la de Dios. De ellos el Señor se refería en Jeremías 14:14: “Entonces el Señor me respondió: ‘Si eso dicen en mi nombre los profetas, es que están mintiendo. Yo no los he enviado, ni les he dado ninguna orden, y ni siquiera les he hablado. Son revelaciones falsas, visiones engañosas, inventos de su propia fantasía. Esto es lo que les anuncian esos profetas’”.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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