Ciencia y Arte

  “Eres mi tortura, muela condenada,

pero no me vencerás, no me da la gana……

que me fastidies quitándome

de bailar y cantar……..

dormir, y el buen humor me arrebatas.

¡Pues! No, vete, loca maniática.”:

son los versos de Modesto Ruiz Martínez a una muela, a raíz de su padecimiento por un dolor de ésta. Es por ello y otras razones que en un fragmento del credo del odontólogo se lee: “La mejor recompensa para un odontólogo es la gratitud del paciente en el alivio de su malestar”.

   Ayer, 9 de febrero, día de Santa Apolonia en el calendario católico romano, los odontólogos del mundo celebraron su día ya que, según la tradición de esa iglesia, es la patrona de los cirujanos dentistas, dado que en Alejandría, Egipto, en el año 753, ella habría sido martirizada por una muchedumbre, extrayéndosele violentamente los dientes.

   La larga historia de la odontología está ligada a la ciencia y el arte, devolviendo sonrisas a los pacientes, sin distinguir raza, credo o posición social. El avance tecnológico actual permite al odontólogo garantizar esa salud bucal deseada.

   Un escritor que reconoció en el odontólogo un motivo de inspiración fue Francisco de Quevedo, cuyo chispeante soneto SACAMUELAS  QUE QUERÍA CONCLUIR CON LA HERRAMIENTA DE UNA BOCA, citamos a continuación como un reconocimiento a la noble labor del odontólogo:

¡Oh, tú, que comes con ajenas muelas,

mascando con los dientes que nos mascas,

y con los dedos gomias y tarascas

las encías pellizcas y repelas;

 

tú, que los mordiscones desconsuelas,

pues en las mismas sopas los atascas,

cuando en el migajón corren borrascas,

las quijadas que dejas bisabuelas;

 

por ti reta las bocas la corteza,

revienta la avellana de valiente,

y su cáscara ostenta fortaleza !

 

Quitarnos el dolor, quitando el diente

es quitar el dolor de la cabeza,

quitando la cabeza que le siente.

 

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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