Lo esencial y lo accesorio

   Los seres humanos tenemos la tendencia de convertir lo accesorio en esencial y lo esencial en accesorio. Este tema lo desarrolla Wenceslao Calvo en su artículo Yo soy yo y mi móvil, escrito para una importante revista. Hemos perdido en gran medida la capacidad de comunicarnos directamente. Miembros de familias enteras parecen haberse aislado en el mundo de su celular, siendo lo único que los une el grado de consanguinidad.

   El celular, tan importante para acortar distancia y emplear otros recursos hasta hacer posible lo que antes era imposible, gobierna a millones de personas en el mundo. Tanto es así que muchos están convencidos de que en ellos se cumple aquella famosa máxima del filósofo español Ortega y Gasset: Yo soy yo y mis circunstancias, ahora convertida en Yo soy yo y mi celular. Desde los días de Ortega y Gasset hasta la actualidad, está claro que los tiempos han cambiado; y con estos, los hombres. Para algunos de ellos un aparatito que cabe en la palma de la mano “ha modelado sus relaciones, principios, pensamientos y conducta, (…) quedando la identidad personal transformada de forma irrevocable”, refiere el autor del artículo.

   Un universo se abre con un pequeño movimiento de nuestro dedo sobre el celular. Más aún, todo hace indicar que las nuevas generaciones traen la habilidad en su dedo. La tecnología puede atraparnos y hacernos uno solo con ella, por lo cual el peligro está en llegar a pensar: Yo soy mi celular, anota el señor Calvo, en una clara alusión a la dependencia de la tecnología.

   “El problema no es el móvil, (…) sino la inclinación que tenemos para convertir lo accesorio en esencial y lo esencial en accesorio, hasta el punto de idolatrar lo que es simple realidad virtual”, concluye.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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