Celebración de lo inesperado

El fútbol da para hablar acerca de muchas cosas. Su relación con la religión es un tema que se toca a menudo. Por tal motivo, no se desaprovecha espacio para destacar el cristianismo militante de algunos deportistas de alto nivel; como es el caso de seis futbolistas convocados para jugar en la selección brasileña en el próximo mundial de fútbol. Aún nos preguntamos para qué sirve saber si tal o cual jugador practica la fe cristiana o no. 

Quizá para los estadounidenses ese dato se debe considerar, ya que según una encuesta del grupo Barna, un 64 por ciento de ellos cree que los atletas profesionales influyen más en la sociedad que los líderes espirituales. Asimismo, existe la creencia entre los gringos, de acuerdo a los encuestados, que Dios recompensa con buena salud y éxito a los atletas que tienen fe, y que Dios influye en los resultados deportivos.

   En otros países, donde el fútbol es una pasión y casi religión, como los latinoamericanos, la fiesta que conlleva el trato del balón con los pies tiene un significado muy particular: salir de la monotonía y las angustias diarias, confraternizar en ese momento; o como dice un renombrado teólogo: “con el fútbol se celebra lo inesperado siempre ansiado y se muestra que es posible otro tipo de mundo menos amenazado”. Los futbolistas a la hora del triunfo se convierten en héroes que devuelven la esperanza a todo un pueblo.

   Francisco, Papa, no ha querido quedarse sin dar su opinión; y en un mensaje habló como fanático que es del fútbol: “Sean protagonistas, jueguen para adelante, pateen para adelante, construyan un mundo mejor”.

   La invitación está hecha a participar en esa fiesta que dará inicio en pocos días, la gran fiesta del deporte más popular, diverso y creativo del mundo: la copa mundial de fútbol 2014.

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