Ya no regresó

   Transcurría el mediodía del domingo 13 de julio. En los hogares de mis familiares más cercanos, como declarados fanáticos del balompié, se preparaba el almuerzo que estaría listo en minutos para sentarse frente al televisor y ver la gran final del campeonato mundial de fútbol, Brasil 2014. Mi hermano y los suyos disfrutaban compartiendo la ocasión con una invitada especial, una amiga de ellos que se les había unido con su alegría a flor de piel; ya que se encontraba en Managua, lejos de su gente.

   Un aire pesado, cargado de dolor, se respiró durante la entrega de guardia en la mañana del lunes, 21de julio, en el hospital Bautista. Una de sus trabajadoras, la enfermera Esther Lidia Vásquez Barrera, de 28 años, no acompañaría más al personal. Era una de las cinco víctimas mortales de las emboscadas a buses provenientes de la celebración del 19 de julio en Managua. Con los rostros de enfermeras y médicos conmovidos hasta el llanto, el pastor, ahí presente, oró. El director del hospital, Dr. Juan Carlos Solís, transmitió unas palabras de consuelo y solidaridad. Aquella joven humilde y educada, oriunda de San Juan de Limay, Estelí, después de cumplir su turno, el miércoles 16 y su primera quincena de trabajo en ese centro hospitalario, había recibido un permiso por cuatro días para que viajara a su tierra a ver a su hija de cuatro años. Era el último viaje que realizaría a su pueblo.

   El día después de haber sido testigo en aquel almuerzo en casa de mi hermano, de la derrota de Argentina frente a Alemania, Esther Lidia, se incorporaba a sus labores con entrega y dedicación a  sus pacientes, como acostumbraba; con lo que se había ganado el respeto y cariño de sus compañeras y compañeros. Trabajó duro esa semana. El lunes 20 ya no regresó.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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