NO HAY “VERDAD” QUE VALGA

De interés pudieran significar para los que viven en permanente rechazo contra la religión de la imposición, las reflexiones aparecidas en un artículo titulado El Anti evangelio de la Verdad, escrito por Carlos Osma.

   Los que promueven el autoritarismo religioso pretenden anular la libertad de pensamiento de los demás, atribuyéndose el derecho de hacer creer que poseen “La Verdad” (con mayúscula y ente comillas), a sabiendas que dicha verdad absoluta atenta contra la libertad individual. En sus círculos crean estatus compuestos por: buenos y malos; santos y pecadores.

   De conformidad con lo expresado por Jesús a aquellos que le creían: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”, esa verdad se resume en una sola idea: amar al prójimo como a uno mismo. Si en esto creemos los cristianos, no es siguiendo las ordenanzas de los autoritarios religiosos que encontraremos la verdad, sino siguiendo al Maestro.

   Osma plantea que esos expertos de van contra la libertad, hacen uso de “La Verdad” como un instrumento de control del poder para perpetuarse en él; pues son incapaces de acercarse a la realidad, se han llenado de miedo, renunciando a la vida, conscientes de sus limitaciones y cobardía. Dicen poseer una revelación divina y la predican a los que no la poseemos. Eso no es cristianismo porque no hay “Verdad” cristiana. “El cristianismo no nació como una filosofía sobre el conocimiento de “La Verdad”, es el seguimiento de Jesús de Nazaret.”, destaca el articulista.

   Lo que nos corresponde como cristianos es reconocer que existen muchas verdades. Algunas las hemos acogido como propias, otras las hemos desechado en el camino, pensando en el bien nuestro y de los demás, en el entendido que “ser cristiano hoy es, como hizo Jesús, renunciar a “la Verdad” que defienden los poderosos, e ir en libertad hacia las verdades limitadas que nos muestran nuestros prójimos o que descubrimos en nosotros mismos. El cristianismo es la religión del amor, no de “La Verdad”. No es el opio del pueblo, ni una anestesia para quienes no quieren enfrentarse a la angustia de una existencia que no logran entender. El cristianismo es una religión contra natura que pone al último de primero, que pide amar incluso a nuestro enemigo y que vive con la esperanza y el deseo de poder construir un mundo donde todos los seres humanos sean hermanos y hermanas. Y para eso, o contra eso, no hay “Verdad” que valga… Sólo el amor puede hacerlo. Esa es la verdad cristiana, una verdad siempre en minúsculas que convive con muchas otras verdades también en minúsculas. Pero en esa convivencia la fe cristiana se perfecciona, se hace mejor y más humana.”

ROLANDO ESCOBAR

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