esperanza

TENEMOS ESPERANZA

Una de las figuras más ilustre y emblemática de la iglesia latinoamericana se ha ido. El pasado 6 de junio del año en curso, falleció a los 93 años el obispo metodista argentino Federico Pagura. Su entrega en la defensa por los derechos humanos es un ejemplo que nos deja, como tantos otros.

Su compromiso con la vida lo condujo a ayudar a los refugiados de la persecución política en el Chile del golpe militar de 1973. Tres años después, fundó el movimiento ecuménico por los derechos humanos, en medio de las atrocidades perpetradas por la dictadura cívico-militar en Argentina. No reparó en unirse a las vigilias de las madres de Plaza de mayo, para reclamar por el secuestro de miles de niños.

A este incansable luchador le tocó padecer lo que les depara la vida a los verdaderos profetas, que son los que denuncian la injusticia y anuncian lo nuevo que vendrá. Una bomba por poco acaba con la vida de su esposa, su hija y su suegra, experiencia que le hizo comprometerse más en favor de sus compatriotas.

En 2003 el congreso argentino lo incluyó en la lista de “los más destacados” del país. El Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), al cual perteneció, lamentó en un comunicado su partida, entre cuyos párrafos se expresa lo siguiente: “Federico Pagura; hombre bueno, amigo, pastor, profeta, sabio, de profunda espiritualidad y caminar lento pero con mirada larga y esperanza contra toda desesperanza (…) llegó a ser considerado el Obispo de América.”

Expresamos nuestro agradecimiento al Señor por la vida de Federico Pagura. Con mucha admiración por este hombre de Dios, y en reconocimiento a su labor por el bien del prójimo, su solidaridad con las causas de nuestra gente, como lo fue con nuestro pueblo; y a su enorme talento poético que lo llevó a escribir la letra del primer tango evangélico: “TENEMOS ESPERANZA”, entregamos precisamente los versos de esta preciosa composición, parte de la himnologìa latinoamericana:

Tenemos esperanza

Letra: Federico Pagura, música: Homero Perera

“Porque El entró en el mundo y en la historia;

porque El quebró el silencio y la agonía;

porque llenó la tierra de su gloria;

porque fue luz en nuestra noche fría.

Porque nació en un pesebre oscuro;

porque vivió sembrando amor y vida;

porque partió los corazones duros

y levantó las almas abatidas.

Estr.:

Por eso es que hoy tenemos esperanza;

por eso es que hoy luchamos con porfía;

por eso es que hoy miramos con confianza,

el porvenir en esta tierra mía.

Porque atacó a ambiciosos mercaderes

y denunció maldad e hipocresía;

porque exaltó a los niños, las mujeres

y rechazó a los que de orgullo ardían.

Porque El cargó la cruz de nuestras penas

y saboreó la hiel de nuestros males;

porque aceptó sufrir nuestra condena,

y así morir por todos los mortales.

Estr.

Porque una aurora vio su gran victoria

sobre la muerte, el miedo, las mentiras;

ya nada puede detener su historia,

ni de su Reino eterno la venida”

ROLANDO ESCOBAR

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