RESPETO

En febrero volvió a saltar a la palestra el tema del acoso callejero, después del caso sonado del guarda de seguridad de un establecimiento de comida rápida en Managua, y su “adiós” dirigido a una joven. A partir del video subido por la muchacha, en rechazo a la acción del guarda, las redes sociales se encendieron con opiniones variadas.

En conmemoración del día internacional de la mujer, la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAN) lanzó una campaña contra el acoso callejero. Las medidas consisten en capacitar en la materia a vigilantes y choferes.

El acoso callejero es una forma de violencia de género ejercida por un desconocido y con un alto contenido sexual, sin consentimiento de la víctima; no teniendo el acosador ningún interés en entablar una comunicación real con la persona agredida. 9 de cada 10 mujeres nicaragüenses han sufrido acoso callejero. La mayoría de acosadores son hombres. Esto es por el contenido machista en la formación de algunos hogares donde se enseña al niño a ver a la mujer como objeto, a la que se le puede decir cosas obscenas y tocarla, porque se es más macho, más “aventado” al hacer tales cosas. A la niña no se le enseña a acosar al varón, sino a ser sumisa y permanecer en silencio.

Según un estudio realizado por el Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC), nada tiene que ver el físico, la edad o vestimenta de la mujer, cuando se da el acoso. La mujer es acosada por el hecho de serlo, provocando generalmente inhibición, como consecuencia de la rabia, el miedo, el asco y la vergüenza; llegando a tener que cambiar su rutina, su horario y hasta la forma de vestir. Este tipo de acoso no tiene que ver con la educación ni el nivel económico del agresor; es un resultado de la cultura machista.

Algunos países como Perú, Chile y Argentina, han avanzado desde el aspecto legislativo contra el acoso callejero. En Nicaragua no es penado, aunque se puede poner denuncia por asedio y exhibicionismo y por violencia psicológica. De igual manera, existen alternativas como denunciar al acosador ante sus superiores; grabarlo, cuando se pueda y no corra peligro la víctima, y luego ponerlo en evidencia en las redes sociales.

Celebrar la belleza de la mujer no es molestarlas diciéndoles palabras ofensivas cargadas de contenido sexista. Eso no es lo que ellas quieren, solamente quieren tu respeto.

 

ROLANDO ESCOBAR

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