LO SAGRADO Y LO DIVINO

“Dios se dirige a todos los hombres cuando se sienten necesitados,

sacia cuerpo y alma con su pan,

muere crucificado para cristianos y paganos

y perdona a unos y otros.”

   Con estos versos, del poema Cristianos y Paganos, Dietrich Bonhoeffer es incluido en la antología “LO SAGRADO Y LO DIVINO, GRANDES POEMAS RELIGIOSOS DEL SIGLO XX”, selección de Leopoldo Cervantes-Ortiz. Aunque es una constante en los escritores y poetas que la libertad creativa les impide adquirir una inclinación religiosa, no pocos autores se han postrado ante Dios, por medio de su poesía. En la nota introductoria de la referida antología se advierte la entrega al lector de una poesía religiosa que trata de dar testimonio, como cuando se “tiende las manos hacia la oscuridad de lo infinito con un intenso afán de comunicación, a pesar de que nada ni nadie asegure que habrá oídos para ella.”

   Adentrarse en las páginas de este libro es conocer la condición humana de cada poeta ante Dios o a pesar de él. Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, T.S Eliot, Thomas Merton, Octavio Paz, Murilo Mendes, Salvatore Quasimodo, Alejandra Pizarnik; entre una diversidad de escritores, fueron seleccionados para dejar constancia de sus conceptos religiosos. No obstante, quisiéramos destacar a nuestro Rubén Darío que ahí se expresa mediante un poema poco conocido: A Dios

“He tenido, Señor, el pavor de tu ausencia.

La culpa ha sido del misterioso destino

que hizo gustar al hombre la fruta de la ciencia,

cuya pulpa estaba hecha de veneno divino.”

   Y no podía faltar la voz transgresora de Nicanor Parra, en Padre Nuestro; cuya idea de lo divino es muy particular:

“Padre nuestro que estás en el cielo

Lleno de toda clase de problemas

Con el ceño fruncido

Como si fueras un hombre vulgar y corriente

No pienses más en nosotros.

Comprendemos que sufres

Porque no puedes arreglar las cosas.

Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo

Desconstruyendo lo que tú construyes.

Él se ríe de ti

Pero nosotros lloramos contigo:

No te preocupes de sus risas diabólicas.

Padre nuestro que estás donde estás

Rodeado de ángeles desleales

Sinceramente: no sufras más por nosotros

Tienes que darte cuenta

De que los dioses no son infalibles

Y que nosotros perdonamos todo.”

   La antología LO SAGRADO Y LO DIVINO, la cual recomendamos, trata simplemente del oficio de escribir, pues como bien se apunta al inicio de la colección: el punto es “no declararse perdido ante la certidumbre de la finitud, pues lo que importa, como afirmó Kafka, no es la salvación sino el hecho de mantenerse en todo momento dignos de ella.”

ROLANDO ESCOBAR

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