Antonio Vivas Cruz

 

En el Instituto Bíblico Nicaragüense de la Fraternidad de Iglesias Evangélicas encontré a don Antonio Vivas Cruz, un señor de unos sesenta y cinco años, de vestir sencillo, y muy pasivo en su modo de ser. Después de saludarlo, lo primero que hice en nuestro encuentro fue mostrarle unas fotos que yo llevaba. Su rostro pasó a ser el de una persona conmovida por lo que veía. Le pedí que me expresara su sentir. Dijo que tenía mucha emoción por los recuerdos que se le venían. 

En las fotografías se mostraban momentos en los que él y muchos compañeros más se vieron involucrados en una de las tareas más hermosas en la historia de Nicaragua: la pacificación. Él coordinó las Comisiones de Paz en Nueva Guinea, en los años más duros de la guerra de los ’80. En estas Comisiones la participación activa del CEPAD fue de mucha importancia.

 Poco a poco don Antonio me fue mencionando cada uno de los nombres de los que lograba identificar: Contras, funcionarios de gobierno, jefes del Ejército y otros. Hablamos sobre el trabajo de hormiga que les tocó realizar. También recordó con profunda tristeza lo que pudo ver en ese tiempo, como secuela de la guerra: dolor y llanto en las familias. Quienes trabajaron para conseguir la paz que hoy disfrutamos eran hombres y mujeres que se vieron en la necesidad de procurar el desarme, ya que muchos de ellos habían sufrido en carne propia el derramamiento de sangre de los suyos.

    La paz para Antonio Vivas, como para sus ex compañeros, es lo más grande que puede haber. Me pidió que nunca dejáramos de amar la paz, como ellos; que nos veamos como hermanos. Don Antonio y los que ya partieron a la eternidad, abonaron la Patria con su sacrificio heroico

Dr. Rolando Escobar – Así Pensamos del 14 de noviembre 2011

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