Conozco padres de familia que, sin ser simpatizantes del partido de gobierno, ven con beneplácito algunas de sus acciones que benefician a sus hijos. Tal es el caso de la merienda escolar que desde el ascenso al poder del actual presidente, en su primer período, viene ofreciéndose todos los días de clases a los niños de pre escolar y de primaria del sistema de educación pública y subvencionada. Muchos infantes asisten a las escuelas sin desayunar. Hoy da gusto verlos alimentarse en sus aulas. Sus madres se encargan de preparar los alimentos con los frijoles, arroz, maíz, cereal fortificado, aceite y harina de trigo, parte de las meriendas en las escuelas.
Este año el gobierno se ha propuesto garantizar casi un millón de meriendas escolares diarias, hasta cumplir 150 millones de raciones alimenticias en los 153 municipios del país. Para tal fin se han destinado 23,3 millones de dólares. Se persigue asegurar la alimentación de los pequeños para mejorar las condiciones nutricionales y aprovechar el aprendizaje. Asimismo, los niños con menos recursos económicos recibirán 250 mil mochilas equipadas con útiles escolares. Por otra parte, serán entregados a estos estudiantes 200 mil pares de zapatos en el área rural.
Lo importante de todo esto no es tanto el valor económico, sino la participación de miles de estudiantes organizados de secundaria, en la distribución de los paquetes. No es la primera vez que estos jóvenes se integran a tareas en beneficio de la comunidad. Lo han hecho en el plan de reforzamiento escolar que consiste en dar clases a los alumnos con deficiencias en algunas materias, así como en la reparación de escuelas y otras actividades. De esta manera la juventud, que representa el futuro, se irá sensibilizando para hacer frente a los nuevos retos que el país demanda.
DR. ROLANDO ESCOBAR – Así Pensamos del 25 de enero 2012