Cuando uno se traslada a los tiempos de la lucha contra la dictadura somocista, es inevitable recordar los cantos testimoniales que reflejaban los acontecimientos de una etapa importante de nuestra historia. Y con aquellos acordes y letras estupendas que estremecían los corazones y las conciencias revolucionarias, así como las estructuras del poder dinástico; se nos viene a la memoria la voz hermosa y cristalina de Silvio Linarte Argüello, primera voz y fundador del grupo “Los de Palacagüina”.
“Volveré a mi pueblo por aquel camino
sembrado de ayeres, ranchos y dolor,
buscaré en los cerros y en los alambrados
los viejos dolores que el tiempo dejó.
Miraré que en todos los rostros hermanos
vuelan mariposas libres como yo,
y cuando la cuesta me abrace a los ojos
y mire tejados pintados de sol,
el olor a adobe sentirán mis manos
y mi viejo pueblo me verá llorar,
el olor a adobe sentirán mis manos
y mi viejo pueblo me verá llorar.”
Transcurrían los duros momentos de la insurrección final. La “Misa Campesina”, un hito en la música testimonial latinoamericana, era cantada por Linarte y sus compañeros, Participaba también en el disco “Guitarra Armada”, con lecciones sencillas para el empleo de las armas que derrocarían a Somoza y muchas otras canciones.
A este cantante leonés, cariñoso y bromista, de 61 años, en días recientes la Asamblea Nacional de Nicaragua le ha otorgado una pensión vitalicia. La suma es simbólica, lo que se ha querido destacar es el aporte del miembro de “Los de Palacagûina”, quien ha dado a conocer el canto nacional a nivel mundial. Hoy, con serias dificultades en su salud, puesto que le han sido amputadas sus dos piernas, se encuentra en un proceso de rehabilitación. Silvio Linarte es de esos artistas que merece todo el respeto y admiración de los nicaragüenses.
Dr. Rolando Escobar – Asi Pensamos del 26 de marzo 2012