Con una conciencia lúcida, el escritor portugués, José Saramago, elaboró un ensayo que tituló “El Factor Dios”. Expone en su escrito el sufrimiento humano por las guerras como: la de la India, Angola y entre palestinos e israelíes; en la horrenda catástrofe por la destrucción de la Torres Gemelas. Sin olvidar el millón de muertos en Ruanda, el Vietnam incendiado por el Napalm, las bombas lanzadas contra Hiroshima y Nagasaki y los repugnantes crematorios nazis.
Recuerda el escritor portugués que de algo tenemos que morir, pero se nos olvida que una de las formas más espantosas es la que se produce por motivos religiosos. Es la más absurda, la que más ofende a la razón. Continúa Saramago: “Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.”
Según él “por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.” “El factor Dios” es el que está presente en la vida: en los billetes de dólar, en los carteles que piden para América, (la de Estados Unidos, no la otra…) la bendición divina, “ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.”
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS