Probablemente nunca imaginó la señora Sonora Smart, cuando en 1909 promovió la celebración del día del padre en su país, Estados Unidos, que en una nación pequeña, Nicaragua, la motivación para destinar un día del padre fuera una distorsión de lo que para ella significaba aquella celebración: honrar a su padre, esa figura ejemplar que se hiciera cargo de ella y sus cinco hermanos cuando él quedó viudo y pasó a ocuparse de la crianza de sus hijos con cariño y responsabilidad.
A diferencia de otros países, en Nicaragua no fue un decreto lo que estableció el día en que se debe honrar al padre. Todos sabemos que el día de la madre tiene un origen afectivo, pero lo que incentivó la celebración a los padres nicaragüenses no fue más que el simple interés comercial.
La primera vez que se celebró el día del padre en nuestro país fue en 1960, año en que un medio escrito, con fecha 5 de junio, destacaba que por fin tendrían una celebración especial los padres de familia nicaragüenses. Y el 16 de ese mismo mes, las casas comerciales publicaban anuncios para sus ventas. Así que todo obedeció a una estrategia de mercado.
Con el tiempo se ha retomado la importancia que debe tener un día como ese. Hoy se hace énfasis en la paternidad responsable, se reconoce a esos hombres que han estado al lado de sus hijos e hijas, brindándoles seguridad, cariño, y autoridad con amor; valores que se ven reflejados positivamente en el desarrollo del niño o la niña.
Aunque en Nicaragua el origen de una fecha tan especial, no tiene nada que ver con el afecto, no dejamos de honrar a esos hombres que con su ejemplo se han hecho merecedores del reconocimiento de la sociedad.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS