Con la resolución de la Corte Centroamericana de Justicia, que ordena a Costa Rica suspender la construcción de la carretera paralela al Río San Juan, queda claro que:
– Costa Rica no es el paraíso verde que dice ser, ya que la destrucción ambiental al ecosistema, originada por la carreteara que ha venido construyendo, adquiere una dimensión de ecocidio.
– El ecocido que provocó Costa Rica con la consecuente remoción de tierra y deforestación a lo largo de los 120 kilómetros de carretera construidos, se traduce en toneladas de sedimento que caen en el Río San Juan, ocasionando un daño ambiental binacional.
– La sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia, según la apreciación de algunos abogados, es una lección de derecho comunitario, ya que en esta sentencia se deja clara la violación de Costa Rica a no menos de 20 artículos relacionados con la integración centroamericana.
La carretera en mención ha tenido “un alto riesgo y peligrosidad ambiental”: así describe la Corte Centroamericana lo actuado por el vecino del sur. Además se condena al estado de Costa Rica por desacato al organismo centroamericano. Aún con todo lo anterior, el gobierno costarricense insiste en desconocer la autoridad de la Corte, y dice que no acatará la orden dada por ésta.
Nunca es tarde para el dialogo, siempre que haya voluntad para llegar a un entendimiento, claro está. Por el momento la arrogancia y enemistad con el medio ambiente por parte del gobierno costarricense ha obligado a que estos asuntos se ventilen en los foros internacionales.
Pobladores de la ribera del río, que han vivido en total armonía con los manatíes, panteras, chanchos de monte, nutrias, lagartos, robalo, sábalo real, el tiburón toro, el camarón de río, el sapo, la lapa verde, el pez sierra y muchísimas más especies, esperan justicia. Nicaragua demanda justicia.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS