Era el 7 de agosto de 1987 cuando los presidentes centroamericanos hacían su ingreso al Palacio Nacional de Guatemala. Un redoble de tambores anunciaba a los mandatarios. Después de escucharse los himnos de cada república hermana, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, leyó el “Procedimiento Para Establecer La Paz Firme y Duradera en Centroamérica”, que sería conocido como Acuerdos de Esquipulas II. Al finalizar la lectura, todos los presentes hicieron oír sus aplausos por espacio de cinco minutos. Ante la vista de unos 500 periodistas, los mandatarios fueron firmando el documento.
Con la firma de los acuerdos de Esquipulas II que han cumplido 25 años, se conoció la mayor expresión de la unidad centroamericana. Se abría el camino para la paz, aunque faltaban muchas dificultades que vencer.
Ante el escenario de guerra que se vivía en Centroamérica, con esos acuerdos se buscaba consolidar la paz y la democracia en la región, mediante un llamado a los gobiernos extrarregionales a suspender toda ayuda militar a los movimientos armados antigubernamentales, se llamaba a un alto al fuego y a impedir el uso del territorio centroamericano para acciones desestabilizadoras contra otros gobiernos. Los estados del área se comprometían a realizar elecciones presidenciales, legislativas y municipales.
Tras siete años de confrontación militar en Nicaragua, la firma de los Acuerdos de Esquipulas se lograba sin el consentimiento del gobierno estadounidense, el que apoyaba a las fuerzas contrarrevolucionarias. De esta manera, la administración del presidente Reagan sufría una contundente derrota.
Los gobiernos centroamericanos abogaban en Esquipulas II por algo que seguirà vigente:“hacer prevalecer el diálogo sobre la violencia y la razón sobre los rencores y dedicar ese esfuerzo a las juventudes de América Central, cuyas legítimas aspiraciones de paz y justicia social; libertad y reconciliación han sido frustradas durante muchas generaciones”.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS