¿De qué encuentro hablan?

Desde pequeños se nos ha transmitido la idea, a favor de los poderosos, que dice que nuestros antepasados, sumisamente, una vez que les fueron regalados espejitos y otras baratijas, se sometieron al español. De esta manera, hemos conocido más los nombres de los asaltantes españoles y hasta se les han levantado monumentos, que los nombres de nuestros aguerridos caciques que dirigieron la resistencia contra la colonización.

   ¿A qué encuentro de dos culturas se refieren los historiadores europeizados? En 1500 ocurrió la primera rebelión contra los españoles en América Latina. Fue en la isla La Española. La rebelión de toda una confederación militar la dirigió el cacique Caonabo. Los taínos emplearon otra táctica: irse a los montes, abandonando los sembradíos para obligar a los españoles a irse de la isla. Como el trabajo indígena era sobrehumano en las minas de oro, se produjeron insurrecciones. Una de las más recordadas es la de Enriquillo quien comenzó una guerrilla con extraordinarios resultados.

   Tenochtitlán combatió hasta que Cuauhtémoc cayó en manos colonizadoras, y fue torturado al negarse a declarar dónde se encontraban los tesoros de su pueblo. Urraca se enfrentó con su gente durante nueve años a los españoles. Él dijo: “No es razón que dejemos reposar estos cristianos, pues allende de tomarnos nuestras tierras, nuestros señoríos, nuestras mujeres e hijos y nuestro oro y todo cuanto tenemos y hacernos esclavos, no guardan fe que prometen, ni palabra ni paz; por eso peleamos contra ellos y trabajemos, si pudiéremos, de los matar y tirar de nosotros tan importable carga, mientras las fuerzas que nos ayudaren, porque más nos vale morir en la guerra peleando, que vivir vida con tantas fatigas, dolores, amarguras y sobresalto”.

   El cacique Bogotá combatió largo tiempo hasta morir en una batalla. Un hijo suyo y un sobrino continuaron la lucha en las montañas.

   Aún faltan más guerreros, más gloria de nuestra raza que contar.Desde pequeños se nos ha transmitido la idea, a favor de los poderosos, que dice que nuestros antepasados, sumisamente, una vez que les fueron regalados espejitos y otras baratijas, se sometieron al español. De esta manera, hemos conocido más los nombres de los asaltantes españoles y hasta se les han levantado monumentos, que los nombres de nuestros aguerridos caciques que dirigieron la resistencia contra la colonización.

   ¿A qué encuentro de dos culturas se refieren los historiadores europeizados? En 1500 ocurrió la primera rebelión contra los españoles en América Latina. Fue en la isla La Española. La rebelión de toda una confederación militar la dirigió el cacique Caonabo. Los taínos emplearon otra táctica: irse a los montes, abandonando los sembradíos para obligar a los españoles a irse de la isla. Como el trabajo indígena era sobrehumano en las minas de oro, se produjeron insurrecciones. Una de las más recordadas es la de Enriquillo quien comenzó una guerrilla con extraordinarios resultados.

   Tenochtitlán combatió hasta que Cuauhtémoc cayó en manos colonizadoras, y fue torturado al negarse a declarar dónde se encontraban los tesoros de su pueblo. Urraca se enfrentó con su gente durante nueve años a los españoles. Él dijo: “No es razón que dejemos reposar estos cristianos, pues allende de tomarnos nuestras tierras, nuestros señoríos, nuestras mujeres e hijos y nuestro oro y todo cuanto tenemos y hacernos esclavos, no guardan fe que prometen, ni palabra ni paz; por eso peleamos contra ellos y trabajemos, si pudiéremos, de los matar y tirar de nosotros tan importable carga, mientras las fuerzas que nos ayudaren, porque más nos vale morir en la guerra peleando, que vivir vida con tantas fatigas, dolores, amarguras y sobresalto”.

   El cacique Bogotá combatió largo tiempo hasta morir en una batalla. Un hijo suyo y un sobrino continuaron la lucha en las montañas.

   Aún faltan más guerreros, más gloria de nuestra raza que contar.

 

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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