Como inmensas cloacas, fue la frase que empleó el biólogo Fabio Buitrago Vanini, para referirse a los océanos que bañan Nicaragua. Lo anterior lo expresó en una entrevista que brindó a un medio local. Con gran asombro leímos los comentarios vertidos por el científico. Él habla desde sus estudios y su experiencia en el lugar, ya que es un buzo que puede dar fe de lo que ha visto. Toneladas de basura, desechos químicos y aguas negras están acabando con los océanos, refiere la entrevista.
El envenenamiento de nuestras aguas se da en San Juan del Sur, Casares, Pochomil, Masachapa, Puerto Sandino, El Astillero, Las Peñitas, Poneloya, Isla Juan Venado, Puerto El Toro, Paso Caballos y Costa Azul; donde desechos sólidos, aguas negras, y aguas con jabón, hacen de nuestras costas verdaderas churecas. A lo anterior se suman los desechos de cultivos, como el maní, la caña y el camarón, que dañan especies de peces. Eso sin mencionar los residuos químicos, de la época del auge algodonero, los cuales aún persisten y son arrastrados hacia el mar, en Padre Ramos y Corinto.
Basta bucear un poco en nuestras costas en adelante para encontrar aproximadamente medio kilómetro de basura sólida: llantas, botellas, ropa, zapatos, etcétera.
La solución para detener la contaminación es que se haga un sistema de aguas negras y pilas de tratamiento para hoteles y empresas; pero sobre todas las cosas: educación para no tirar la basura.
Nuestras masas de agua son preciosas. Los turistas, tanto nacionales como extranjeros disfrutan de ellas. Ya es tiempo de que dejemos de seguir tratando estos recursos como inmensas cloacas. Es nuestro deber salvar la vida de las diferentes especies que mueren día a día por comer material contaminante, para que así las próximas generaciones puedan disfrutar del mar.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS