«Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes

 El domingo pasado recordábamos a un grande del teatro, inspiración en las artes y en una actitud crítica ante la vida. El 17 de febrero de 1673 falleció quien ha sido considerado uno de los más importantes comediógrafos y padre de la comedia francesa, el abogado, dramaturgo y actor francés Jean Baptiste Poquelin, conocido universalmente como Molière.

   Molière satirizaba a la sociedad de su época, con temas como: la corrupción, la hipocresía religiosa, la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes y la ridícula arrogancia de los burgueses enriquecidos.

   Su gran talento de comediante hacía reír hasta a quienes eran criticados por él en sus obras. Solía afirmar: “Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes”. También decía: “La hipocresía es el colmo de todas las maldades”.

   Por su dura crítica que él hacía mediante la farsa y la comedia popular, a las costumbres y prejuicios de la época, fue tildado de “demonio de sangre humana”, por la iglesia católica. En más de una ocasión el estado francés le cerró las puertas. Sin embargo, su obra divierte y entretiene hasta en nuestros días.

   Molière, autor de obras clásicas de teatro como: Tartufo, Las Preciosas Ridículas, El Médico a Palos, La Escuela de Las Mujeres, y muchas más, sufrió un ataque mientras interpretaba El Enfermo Imaginario, y murió en su casa. Como la iglesia católica en aquel tiempo consideraba inmoral la profesión de actor, no les era permitido a los actores fueran enterrados en un cementerio pero, por peticiones de su viuda, el rey le concedió un lugar en la parte destinada para los infantes no bautizados.

   A quienes guardan fascinación por el teatro, les instamos a no privarse de gozarse y aprender de ese maestro de la literatura occidental: el gran Molière.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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