Hoy se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra, día dedicado a crear una conciencia común ante los problemas medioambientales: la contaminación, la superpoblación, la conservación de la biodiversidad en aras de vivir en armonía con la naturaleza.
Hace unos años, representantes de nuestros pueblos originarios en un comunicado decían: “La Pachamama está herida, está enojada. En sus millones de años de existencia, nunca antes sus ciclos fueron tan violentados, nunca sus hijos la agredieron tanto, nunca fue tratada como un objeto sin vida, como un depósito de recursos inagotables para ser saqueados. En poco más de quinientos años, todo lo que ella alberga, todas las formas de vida han sido empujadas al borde de la extinción. Es hora de decir basta. (…) Nosotros, los pueblos indígenas, ofrecemos el buen vivir/vivir bien. Para preservar todas las formas de vida, para detener la crisis climática, signo más visible de la crisis de la civilización occidental. Para que las voces de todos y todas sean escuchadas. Para que las diferencias no nos distancien sino nos acerquen. Porque somos tan diversos como la Madre Naturaleza, podemos unir nuestras manos y garantizar la construcción de un futuro en armonía.
(…) Pachamama, volvemos a ti, somos tus hijos, te curaremos”.
Finalizamos con los versos del poeta indígena ecuatoriano, Ariruma Kowii:
“Hablemos en tiempo de ayer, de ahora y de mañana con nuestros Yayas (abuelos), y nuestros Wawas (niños).
Encendamos con nuestro futuro los contornos de todos los caminos.
Avancemos como águilas a través de todas las vicisitudes e imprimamos en ellas la armonía de nuestros sueños.
Vigilemos con los más sofisticados radares la integridad de las venas de la Tierra
Su aliento,
Su espíritu,
Sus manos
Esas manos constructoras del futuro, del sueño y la ternura
Esas manos, constructoras del hermoso murmullo de la vida”.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS