LA CEIBA Y EL GUARDABARRANCO

Hace unos años, cuando viajaba hacia mi trabajo, vi en varias ocasiones que caminaba en la mañana, a la orilla de la carretera a Masaya, al cantautor Salvador Cardenal Barquero. No he dejado de admirar, como muchos, su trabajo artístico: su música, sus letras, su pintura; pero, sobre todas las cosas, su conciencia y lecciones ambientalista.

   La figura alta de Salvador, arropada con una chaqueta; el pelo al viento, llamaba la atención, en medio de la distracción producida por los autos y demás transeúntes.

   En la actualidad sigo circulando por el mismo sector, conocido como la segunda entrada a Las Colinas. Otra criatura de la naturaleza captura mi mirada. Se trata de un árbol de  Ceiba. Vital, gigante, majestuosa; se yergue imponente sobre el paisaje.

   Sus frutos han comenzado a abrirse y desprende una seda que se esparce varios metros alrededor. ¿Cuánto ha vivido? ¿40, 50, 60 años? Parece, con sus 40 ò 50 metros de altura, querer  tocar el cielo. Evidentemente su tronco enorme ha estado a salvo de los arboricidas.

   El guardabarranco, Salvador Cardenal, no realiza más sus caminatas matutinas a la orilla de la carretera. Hace 6 años emigró a otros cielos. No sería raro que un día decida regresar, y se pose en la Ceiba referida, desde donde nos venga a cantar, como lo hacía en el pasado:

Quien a la tierra, venga hoy

 No encontrará los pinos

 Besándose en el cielo

 Como hace 34 octubres.

 El remolino de mariposas

 Y los delfines que

 Bailaban en la costa,

 No sé si los encontrarás.

 Parece poco y casi me vuelvo loco

 Cuando cortaron la ceiba.

 Mira, basta,

 Deja la ceiba en paz,

 Dejá la selva en paz.

 La gran ciudad es un mal invento,

 Al suave va cambiando

 Lo verde por cemento,

 En vez de árbol, un poste de luz.

 Siempre en el mar

 Caminé en la playa,

 Me revolqué en la arena,

 Mirando concha nácar,

 Caracol, estrella de mar.

 Parece poco

 Y en vez de caracoles,

 Plástico, vidrio y latas.

Mira, basta,Deja la playa en paz,

Dejá la costa en paz.

Hay que vivir libre como el viento,Nada en el mundo debe Atrapar tu pensamiento,

Poco para estar contento.Un día más Es un día menos,Hay que vivirlo amando,La naturaleza vivo,Es el mejor momento. Traigo canciones,

Como los árboles que dan su fruto

De gratis.

Mira, basta

Deja la tierra en paz,

Dejá tu alma en paz.

Ya deja la tierra en paz,

Dejá tu cuerpo en paz.”

ROLANDO ESCOBAR

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