Lo que no dicen

 

Cuando nos tocó ver las imágenes que presentaban a Muamar Al Gadafi capturado vivo en manos de miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT), resultaba repulsivo. Más inquietante aún fueron las versiones sobre su muerte. Se dijo que fue por  una bala en la cabeza proveniente del fuego cruzado entre sus seguidores y las fuerzas del CNT (el nuevo gobierno). Amnistía Internacional pidió una investigación imparcial para aclarar los hechos.

 El coronel Gadafi ascendiò al poder tras derrocar al rey Idris I, en 1969, apoyado por una rebelión surgida de las propias fuerzas armadas. Durante cuarenta y dos años gobernó Libia. Si estuvimos de acuerdo o no con su régimen, eso es un tema para otra ocasión. El punto es que Gadafi no se fue, se quedó en su tierra, como se espera que actúe un verdadero líder. Fue enterrado en secreto en tumbas anónimas en algún lugar en el vasto desierto, junto al cadáver de uno de sus hijos y su ex ministro de defensa. Se comenta que tuvo que ser así para evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación.

 Aún hay combates. Hace pocas horas han muerto 100 personas y 50 han sido heridas. Ocho meses duró la ofensiva, como una muestra del gran peligro que corre cualquier país del tercer mundo si es la voluntad de las grandes potencias, cuando se ponen de acuerdo para ensañarse sobre pueblos indefensos.

El botín ha sido repartido. Un ejemplo de ello es que se ha expresado que Francia aspira al control del 35 por ciento del petróleo libio, los demás aliados ya tendrán lo suyo. Este es el resultado de una masacre denominada Protector Unificado, en tanto el pueblo libio yace sobre sus cenizas. No es del todo cierto lo que dicen las transnacionales de la información.

 

Dr. Rolando Escobar – Así Pensamos del 26 de octubre 2011

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