Mi único credo político siempre fue la libertad

 

El 16 de abril se celebra el nacimiento de una personalidad de las artes que fue acusado de actividades antiamericanas, por el gobierno de los Estados Unidos; perseguido para ser encarcelado, y calificado como comunista. Se le prohibió su reingreso a los Estados Unidos y fue acusado de traidor. Todas las acciones antes mencionadas en nada se diferenciaban de la imputación que le hiciera el ministro de propaganda de Adolf Hitler, quien dijo que era un pequeño judío despreciable. El artista al que hacemos referencia es Charles Spencer Chaplin, el mismo que adquirió popularidad por su personaje del cine mudo: “Charlot”, un hombrecillo vagabundo con el porte de un caballero, vestido de frac, un sombrero de bombín, zapatos anchos y un bastón de caña.

   La preocupación de Chaplin por temas como la injusticia, los problemas de los trabajadores, las diferencias de clases, los inmigrantes y el antinazismo le acarrearon grandes inconvenientes.

   “Lo lamento, pero yo no quiero ser un emperador, ese no es mi negocio, no quiero gobernar o conquistar a alguien. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos. Todos deberíamos querer ayudarnos, así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos ni despreciarnos. En este mundo hay sitio para todos, y la tierra es rica y puede proveer a todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso…”: esto pertenece a uno de los parlamentos en su película hablada “El Gran Dictador”.

   Chaplin nos dejó un legado, el que puede resumirse en sus propias palabras: “Nunca te olvides de sonreír, porque el día en que no sonrías, será un día perdido”. (…) “Mi único credo político siempre fue la libertad”.

Dr. Rolando Escobar – ASI PENSAMOS

 

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