Una flor roja y un beso en la frente

 

En el decreto legislativo número 69, del 29 de mayo de 1940, publicado en La Gaceta en su edición número 148 de ese año; en ocasión de haberse fijado el 30 de mayo como día de la madre nicaragüense, se establecía que había que honrar a las madres nicaragüenses de diversas maneras, especialmente en las escuelas; y mandaba a conformar un Comité de maestros y educandospara la confección de “canastillas cunas” para que fueran entregadas en las casas de maternidad. 16 años después, mediante una resolución legislativa, se determinaba que en los actos en los colegios los niños entregaran una flor roja a su madre y le dieran un beso en la frente.

   Ocurría que Casimira Sacasa de Debayle, suegra del entonces Presidente de la República, Anastasio Somoza García, cumplía año el 30 de mayo. Somoza García, quería congraciarse con ella, por tal motivo firmó el decreto en el que se señalaba que cada cumpleaños de su suegra  fuera también la celebración de la madre nicaragüense, a diferencia de la práctica en muchos países, en los que se recuerda al ser que nos trajo al mundo, el 10 de mayo.

   Con el triunfo revolucionario se consideró cambiar la fecha, pero hubo rechazo, principalmente de comerciantes quienes argumentaban que ese día estaba institucionalizado y que no se podían arriesgar a que sus ventas disminuyeran.  Entonces, en 1980 la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional publicó el decreto 430, que refiere que a la madre nicaragüense se le rendirá homenaje el 30 de mayo de cada año.

   Algo que ella disfrute es lo que debemos regalarle a nuestra madre, una serenata, un abrazo, un beso, decirle te amo; sobre todo amarla, hacerle sentir lo importante que es para nosotros, hoy y todos los días.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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