El Río San Juan comprende lo que se conoció durante la presencia española en Nicaragua, como El Desaguadero, ruta de conexión entre la mar del norte (Atlántico) con la mar del sur (Pacífico). Con un clima lluvioso, extensos humedales, una fauna abundante, exuberante flora de la que se extraen cantidades de productos botánicos para la elaboración de medicinas naturales, así como productos maderables, representa un tesoro de belleza paradisíaca.
Han dado realce a su nombre pintores y escritores que habitaron en esa zona. Sus 200 kilómetros de longitud fueron testigos del transporte de mercadería española, rumbo a las provincias de La Habana, Cartagena de Indias y otras islas. Piratas y filibusteros recorrieron el río, desarrollando muchas batallas. Fue punto importante para la Ruta del Tránsito, cuando eran trasladados los viajeros durante la fiebre del oro.
A pesar del enorme daño ambiental originado por la construcción de la carretera tica, paralela a nuestro Río San Juan, la que ha ocasionado precipitaciones de sedimentos que forman islotes en el río y desaparecen en buena medida la vida acuática, hoy podemos hablar de la Ruta del Agua, destino que combina productos turísticos y culturales, extendiéndose desde el archipiélago de Solentiname hasta la desembocadura del Río San Juan en el mar Caribe, en San Juan de Nicaragua. Todo en un marco de sostenibilidad y respeto con el medio ambiente. Han sido mejoradas las condiciones del aeródromo de San Carlos, se han rehabilitado andenes, kioscos y plazas en los malecones de esa localidad y de Solentiname y el aeródromo de San Juan de Nicaragua hoy es una realidad.
Estos esfuerzos por crear las condiciones necesarias para desarrollar el turismo dan realce a una zona que, con el imponente Río San Juan, es un tesoro que tenemos los nicaragüenses por descubrir.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS