Osmar Bravo es el boxeador de 27 años que nos representa en las olimpíadas de Londres 2012. Este joven de extracción humilde, de la zona de Muelle de los Bueyes, ha avanzado a la siguiente ronda después de vencer a su contrincante de Montenegro, Bosko Draskovic. Mañana subirá otra vez al cuadrilátero con el objetivo de colarse entre los aspirantes a medalla. Tendrá que lucirse frente a su oponente Oleksandr Gvozdyk, de Ucrania. Para alcanzar su propósito deberá sacar más a menudo la zurda que es su arma letal.
Según ha expresado, lo que más desea es brindar una medalla a Nicaragua. Sería la primera que obtendría nuestro país en juegos olímpicos. Con su victoria, Muelle de los Bueyes salió el lunes pasado a las calles en motos, en carros y a pie para celebrar el triunfo del boxeador olímpico. Y, de ganar medalla, sin duda alguna será recibido por toda Nicaragua, como el gran campeón que es.
Para algunos, Nicaragua se caracteriza por ser el país de lo impredecible. Por ejemplo: ¿Quién iba a apostar por un muchacho que con un gran esfuerzo para encontrar tiempo para sus entrenamientos, siendo un ebanista en el taller donde trabaja, iba a llegar tan lejos? Sin los recursos necesarios, el sacrificio que Osmar realiza es en sí una proeza. Hoy lo que más anhela es tener su propio taller de carpintería para poder disponer de su tiempo y delegar funciones a otros trabajadores, con el fin de entrenar con más tranquilidad.
Quiere ser recordado entre sus coterráneos como aquel nicaragüense que viniendo de tan lejos llegó muy lejos: las olimpíadas de Londres.
El gobierno de la república le ha prometido a su regreso una casa y las herramientas necesarias para montar su propio taller de ebanistería, por lo cual él está muy agradecido.
Nuestras oraciones desde ya van dirigidas a pedir al Señor por la victoria del púgil nicaragüense que es un ejemplo de superación, ya que en cada puño lleva la bravura de su pueblo. ¡Adelante Osmar Bravo!
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS