Domingo de Guzmán fue un religioso dedicado a guardar sus creencias católicas y a difundirlas entre los pueblos no cristianos.
Muy lejos de seguir su ejemplo de piedad y predicación se ubica la celebración popular conocida como Fiestas de Santo Domingo, que, específicamente en Managua, se convierte en un bacanal que va desde el primero hasta el diez de Agosto. Orgías, comilonas, borrachos, travestis, diablos grasosos, indios, vacas humanas y un sinnúmero de manifestaciones acompañan al santo, de venida y de ida.
Tales fiestas son anunciadas como las del santo patrono de los managuas, pero esa es otra de las contradicciones que se dan alrededor de la festividad; ya que el patrono oficial de la ciudad capital, según lo estableció la iglesia católica, es Santiago. Sin embargo, hay voces que todos los años abogan porque ese título, tan especial para los católicos, sea oficializado para Domingo de Guzmán. Y como para todo hay acomodo, hay quienes dicen que existen tantos problemas en nuestra población capitalina que un sólo santo no se da abasto, y que sería necesario, como sucede en ciudades europeas, contar con dos patronos o más, en este caso: Santiago y Domingo de Guzmán; y realizar un tope de santos como los que se organizan en Carazo.
Cinco millones de córdobas financiados por la Alcaldía de Managua serán destinados para: pólvora, música, limpieza, cargadores y la Iglesia de las Sierritas (de donde cargan en procesión al santo); aportando la municipalidad el cien por ciento de los gastos de las actividades.
Cinco millones de nuestros impuestos, para una imagen de apenas 20 centímetros, es el pretexto para un bacanal que se mueve entre lo pagano y lo religioso, como otra contradicción más del patrono no oficial de Managua, el patrono que no lo es.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS