Ese hermano que alegraba las mañanas cuando por medio del teléfono se comunicaba con El Profe y Dàmaris en el programa Orientaciones, José Dolores López, estaba frente a mí en el último desayuno de traje que la radio organizó.
Con ese su modo de ser, sencillo, bien pudo haberme contado muchas de las anécdotas que le tocó protagonizar en sus sesenta y un años de vida. Pero mejor dejamos eso para otra ocasión. Quizás me hubiera platicado de su trabajo, como voluntario, por 38 años, en la Cruz Roja. Con el número que se le asignó en esa institución, el 1303, se desempeñó como guardavidas, técnico optometrista, director administrativo de la filial en Río Blanco y Comandante Nacional. También le hubiera preguntado cómo se sentía en sus muchas facetas que desempeñaba con absoluta alegría: sastre, taxista, el que ayudaba a la comunidad poniendo inyecciones y suero y en la preparación de cadáveres cuando eran requeridos sus servicios. Me detendría un rato para que me hablara sobre su experiencia como cruzrojista durante la toma del Palacio Nacional, en 1978, en la Operación Chanchera.
¡Cuántas vivencias que nunca me contará! Porque el pasado Domingo, 22 de Julio de este año se marchó a otra misión más: iría a encontrarse con su Señor.
La hermana Dàmaris Albuquerque me facilitó los datos que necesitaba para escribir estas líneas. A ella le llama mucho la atención el amor y la alegría que se percibe en la familia de José Dolores: su esposa Francisca Verónica Hernández, “La Panchita”; sus hijos Francisco y Vanesa Dolores “La Lolita”, (Carlos había fallecido hacía unos años); y sus nietas Génesis y Alexa Verónica.
Se nos fue un miembro del staff de lujo del Arco Iris del Amor. Un ejemplo a seguir de hermandad, entrega y fidelidad al Señor.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS