El hombre que contaba historias

 No quiero pasar por alto la fecha 16 de octubre, día del nacimiento, en 1854, de uno de los más grandes escritores británicos: Oscar Wilde. Cómo no recordar a ese maestro de la palabra que logró con su personalidad genuina conmocionar a la sociedad londinense.

   Desde niño desarrolló un humor agudo y la capacidad de ser un gran conversador. Ya adolescente se interesó mucho por los estudios, particularmente los autores griegos.

   Como personaje de la sociedad de Gran Bretaña, defendía el movimiento estético, basado en el principio: el arte por el arte. Su forma de vestir, su cabellera larga y su preferencia por lo exótico, le permitían ser identificado rápidamente en los círculos sociales.

   Este artista de espíritu libre y pensamiento político anarquista, haría la siguiente afirmación: “A veces la gente se pregunta bajo qué tipo de gobierno viviría mejor el artista, y sólo hay una respuesta: en ninguno”. Incomprendido por la sociedad conservadora  en la que se desenvolvió, fue víctima de la intolerancia; cayendo preso por dos años, declarado culpable de indecencia grave y obligado a cumplir trabajos forzados.

   Títulos famosos de sus obras, producidas con la belleza e inteligencia que caracterizaban sus escritos, son: La Importancia de Llamarse ErnestoSalomé; su extensa carta: De Profundis, dirigida a su amante lord Alfred Douglas; los cuentos: El Príncipe Feliz y El Ruiseñor y La Rosa; el poema Ravenna y su única novela: El Retrato de Dorian Grey.

Aún hoy este genio, o simplemente el hombre que contaba historias (título de un cuento suyo), Oscar Wilde, en defensa de la creatividad nos sigue recordando con voz de maestro: "lo que se busca es alterar la monotonía del tipo, la esclavitud de la indumentaria, la tiranía de la costumbre y la reducción del hombre al nivel de una máquina".

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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