No es juego de niños

Cuando se acerca diciembre se hace un llamado a la población para que ponga en práctica las medidas necesarias para la correcta manipulación de la pólvora. Por muy inofensiva que parezcan las bombitas, volcanes o cualquier fuego pirotécnico, son peligrosos en manos de los niños. La primera responsabilidad, debido al peligro de la pólvora, recae en los padres.

   Ante el incremento de casos de niños que sufren quemaduras, niños mayoritariamente menores de seis años; se recomienda que sean personas adultas y expertas quienes hagan explotar los fuegos artificiales. Tampoco hay que olvidar que a las unidades de quemados, más de la mitad de los casos ingresados son por quemaduras por líquidos calientes, seguidos por quemas de basura y fuego directo.

   Lo primero es la prevención: evitar el uso de fuegos pirotécnicos por los niños, no dejar al alcance de los pequeños peroles con líquidos calientes, no dejar velas o candelas encendidas cuando los niños estén solos en casa. ¿Qué hacer ante un caso de quemadura? Echar sobre ésta agua al tiempo, no helada; no emplear sobre quemaduras sustancias como pasta de dientes, mantequilla, tomate, etcétera; no intentar romper las ampollas que se puedan formar; no suministrar algún tipo de medicamento a la persona quemada ya que puede alterar el estado de conciencia; trasladar al menor a la unidad de salud más cercana.

   Con todo esto lo que se procura es advertir sobre el peligro del fuego, específicamente de la pólvora, que como ha quedado claro, no es juego de niños. Somos los adultos los responsables de no seguir pensando que el peligro de los fuegos artificiales lo podemos controlar y que es a otros a los que les ocurren las desgracias.

   “Cero quemados, cero sufrimiento, cero dolor en esta navidad”: es la invitación que se nos hace a todos.Cuando se acerca diciembre se hace un llamado a la población para que ponga en práctica las medidas necesarias para la correcta manipulación de la pólvora. Por muy inofensiva que parezcan las bombitas, volcanes o cualquier fuego pirotécnico, son peligrosos en manos de los niños. La primera responsabilidad, debido al peligro de la pólvora, recae en los padres.

   Ante el incremento de casos de niños que sufren quemaduras, niños mayoritariamente menores de seis años; se recomienda que sean personas adultas y expertas quienes hagan explotar los fuegos artificiales. Tampoco hay que olvidar que a las unidades de quemados, más de la mitad de los casos ingresados son por quemaduras por líquidos calientes, seguidos por quemas de basura y fuego directo.

   Lo primero es la prevención: evitar el uso de fuegos pirotécnicos por los niños, no dejar al alcance de los pequeños peroles con líquidos calientes, no dejar velas o candelas encendidas cuando los niños estén solos en casa. ¿Qué hacer ante un caso de quemadura? Echar sobre ésta agua al tiempo, no helada; no emplear sobre quemaduras sustancias como pasta de dientes, mantequilla, tomate, etcétera; no intentar romper las ampollas que se puedan formar; no suministrar algún tipo de medicamento a la persona quemada ya que puede alterar el estado de conciencia; trasladar al menor a la unidad de salud más cercana.

   Con todo esto lo que se procura es advertir sobre el peligro del fuego, específicamente de la pólvora, que como ha quedado claro, no es juego de niños. Somos los adultos los responsables de no seguir pensando que el peligro de los fuegos artificiales lo podemos controlar y que es a otros a los que les ocurren las desgracias.

   “Cero quemados, cero sufrimiento, cero dolor en esta navidad”: es la invitación que se nos hace a todos.

Dr. Rolando Escobar – Así Pensamos

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