¿Un adviento más?

   Al llegar el tiempo de adviento algunos dirán: Otra vez lo mismo, un adviento más. Como no todos los días son iguales, tampoco este adviento será como los anteriores; pues son otras las circunstancias en que se realiza, y nosotros mismos hemos cambiado. Los conflictos familiares, la crisis, el desempleo, las enfermedades, etcétera; le dan un giro distinto este año a este momento de reflexión en nuestras vidas. A pesar de todo, las esperanzas también son nuevas.

   Adviento no es una simple celebración, una tradición; es prepararnos para la venida del Señor. Por consiguiente, se trata de algo nuevo. Ya decía el poeta y místico trapense, Thomas Merton: “Su “presencia”, es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo” (…). Por eso aquí no cabe la desesperanza. Aunque el mundo no es como quisiéramos que fuera, Cristo está con nosotros, y su proyecto de vida sigue vigente. (…) “Lo que es incierto no es la “venida” de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a su encuentro” (…).

   Con el adviento algo comienza y algo llega a su fin. (…) “El misterio de nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo” (…).

   Adviento es la espera de lo nuevo. No como simple promesa que Dios hace. Nosotros somos adviento, en tanto que de nosotros depende el futuro humano y espiritual. La cuestión consiste en tener claro qué estamos haciendo cada uno para que algo nuevo acontezca.

   (…) “Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo”.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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