Que cada familia campesina en Nicaragua sea capaz de abastecerse de alimentosy que el excedente lo puedan exportar. Es lo que el gobierno persigue con el bono productivo alimentario, componente del programa Hambre Cero. La entrega de una vaca y una cerda, ambas preñadas, seis aves de corral (cinco gallinas y un gallo), semillas, plantas frutales y forestales, y una línea de crédito así como un biodigestor para convertir desechos orgánicos en energía, son elementos del programa para ir reduciendo la extrema pobreza. Además, con el apoyo del PMA (Programa Mundial de Alimentos) se están distribuyendo raciones calientes en Pre escolar y Primaria.
Sumado a los esfuerzos por lograr la seguridad y soberanía alimentaria, se desarrollan otros programas en beneficio de los más pobres: Programa Integral de Nutrición Escolar, en especial, Huertos Escolares, Jornadas de Vacunación, Promoción de Lactancia Materna y las Escuelas Amigas y Saludables.
Aún con el trabajo en conjunto, entre las comunidades, gobierno y la cooperación externa por combatir el hambre; en Nicaragua 1,08 millones de personas padecen desnutrición, según cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). Uno de cada cinco nicaragüenses padece de subnutrición. Es decir que no comen suficientes kilocalorías.
La FAO ubica a Nicaragua entre los países de América Latina y el Caribe con mayores avances en la reducción del hambre, habiéndose producido en los últimos veinte años una disminución de este mal, que va del 55 por ciento al 20 por ciento en la actualidad; con lo cual se demuestra que es posible acabar con el hambre, mediante acciones decididas.
Mientras el flagelo de la extrema pobreza y la pobreza se apoderen de sectores de nuestra población, no debe darse tregua en la lucha por alcanzar una Nicaragua sin hambre.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS