La humanidad no soportaría una guerra mundial: afirmaba en una de sus reflexiones Fidel Castro. Con las tensiones desarrolladas en la península coreana, el fantasma de la guerra a gran escala, con el empleo de armamento de destrucción en masa, vuelve a aparecer. Washington y Seúl anuncian maniobras militares por 30 días, agravando el clima de tensión en aquella región. Mientras tanto, Kim Jong-un, el líder norcoreano declaró “estado de guerra” a su vecino Corea del sur.
El Pentágono re-posicionó buques de guerra y aviones de combate y trasladó dos destructores con sistemas anti balísticos; envió una batería de cohetes del Sistema de Defensa Aérea a Gran Altura (THAAD) a la isla de Guam. Asimismo, hizo llegar a Corea del Sur un batallón de guerra nuclear química y biológica, con el objetivo de entrar a la nueva etapa de maniobras con su aliado surcoreano.
¿Por qué interesarse en el tema? La respuesta es sencilla: un conflicto militar en esa región, por muy distante que ésta sea, afectará a todos los seres humanos; por lo tanto, merece nuestra atención. Independientemente de que estemos o no de acuerdo con el régimen de Corea del Norte y su desarrollo de armas nucleares, o con el de Corea del Sur, aliada del imperio, lo cierto es que Estados Unidos, en su lista de adversarios potenciales, ha colocado a Corea del Norte, a la par de Irán, Rusia y China, como sus mayores amenazas, sujetos a ataques.
Ojalá, dicen algunos analistas, no se lance una sola bala contra territorio coreano, eso bastaría para desatar la guerra total. En estos momentos son pertinentes las palabras de Albert Einstein: “Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz”.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS