Conciencia sobre el ruido

 ¿Qué bonito sería llegar a una ciudad de Nicaragua, y no sentir desesperación por salir de ahí debido a los sonidos estridentes que oímos, sino todo lo contrario, desear quedarse? El ruido es un contaminante ambiental determinante para que no nos sintamos a gusto en algunos lugares.

   De acuerdo a estudios médicos, cuando estamos expuestos al ruido, no se debe sobrepasar los 65 decibeles. 

Decibel es la unidad utilizada para medir el sonido, señal física, eléctrica o electromagnética. Se ha comprobado que el tráfico genera 90 decibeles, la música alta 100 decibeles, la sirena de un vehículo de emergencia 120 decibeles y un avión 140 decibeles. Entre el 5 y el 10 por ciento de las personas que escuchan música mediante auriculares experimentan pérdida auditiva y otros trastornos. Por ello se advierte que muchos jóvenes acabarán perdiendo la audición entre los 40 y 45 años, cuando lo habitual sería a los 65. Si no se previene este mal en los jóvenes, a los 40 años tendrán los oídos de una persona de 60.

   El miércoles recién pasado se celebró el Día Internacional de la Conciencia Sobre el Ruido. Es una celebración motivada por la Liga para el Deficiente Auditivo, en Nueva York. Se trata de hacer conciencia sobre los efectos del ruido y las medidas preventivas para evitar daños en la salud integral.

   Parece ser que el humo y el ruido han sido símbolos del progreso. La larga exposición a los sonidos irritantes y molestos puede ocasionar fatiga, taquicardia, insomnio, molestias digestivas, irritabilidad, dolores de cabeza, hipertensión y otras afecciones, no sin olvidar el alarmante incremento de accidentes.

   No perdemos la esperanza de tener ciudades con amaneceres y noches sin ruido que afecte nuestra salud: Añoramos momentos de tranquilidad y silencio que mejoren nuestra calidad de vida.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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