Con la campaña “Piensa. Aliméntate. Ahorra: Reduce tu huella alimentaria”, lanzada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se persigue crear conciencia y proponer soluciones alrededor del problema del desperdicio de alimentos, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo.
El Sr. Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, se refirió al respecto: “Vivimos en un mundo de abundancia en donde la producción de alimentos supera con creces la demanda. Sin embargo, 870 millones de personas sufren de desnutrición y el retraso del crecimiento infantil es una pandemia silenciosa. Para crear el futuro que queremos, debemos corregir esta desigualdad. Debemos garantizar el acceso a una alimentación adecuada para todos”.
Una afrenta para quienes padecen hambre es el hecho que un tercio de los alimentos que se produce en el planeta no llega a la mesa por pérdida en el almacenaje o porque son desechados en el consumo.
Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia ocupan los primeros lugares en despilfarro de alimentos (115 Kilogramos por persona al año), mientras en América Latina viven cincuenta millones de hambrientos.
En un mundo con 7 mil millones de habitantes, y que se espera llegue a 9 mil millones en 2050, no tiene por qué crecer el número de hambrientos. Por tanto, no es ético desperdiciar comida. Francisco, el Papa, ha criticado la “cultura del despilfarro” de este mundo consumista, y añadió que “tirar comida en buen estado es como robarle a los pobres. Nuestros abuelos solían remarcar que no había que tirar la comida que sobraba. El consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente, y somos incapaces de ver su valor real”.
A medida que se corrija la desigualdad, viviremos en un mundo en el que no habrá más desnutrición y hambruna, y todos tengan qué comer.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS