«Dormiré por toda la eternidad»

Una personalidad reconocida mundialmente por su lucha, no sólo contra el Apartheid, sino contra la pobreza, por la libertad, la igualdad y la reconciliación, ha sido Nelson Mandela. Sus 67 años de combate contra el Apartheid, el sistema de segregación racial en Sudáfrica impuesto por la minoría blanca, y por la justicia le valieron el título de héroe y Padre de aquel país, el otorgamiento del premio Nobel de la paz y ser el primer presidente negro en la historia de esa nación africana.

   Mandela, símbolo de la dignidad humana, vivió veintisiete años de prisión en soledad, aislado de amigos y familia. Su filosofía se resume en estas palabras: “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces él se vuelve tu compañero”. De esa manera quedaba claro que este firme luchador no abrigaba venganza, sino justicia para su pueblo.

   Los trabajos forzados en una cantera de cal y el rigor en la prisión fueron debilitando su salud. Pero nunca contempló el arrepentimiento de sus actos. Todo lo contrario, afirmaba: "Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre". Nunca pretendió ser considerado un santo, sino un luchador y un hombre de convicciones firmes. Por todo eso y mucho más la humanidad entera lo recordará y le estará profundamente agradecida.

   Mandela nos está diciendo adiós, a sus 94 años. Él mismo nos da ánimo al pronunciar lo siguiente: "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad".

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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