La definición de maestro es simple: maestro es el que enseña. Hay maestros en la escuela, en el arte, en la iglesia y maestros espirituales. A todos ellos les debemos agradecimiento por formarnos para la vida, por predicar con su ejemplo; desde una profesión humilde y noble a la vez. A pesar de las dificultades que atraviesan: violencia escolar, salarios bajos, la pérdida del respeto a su labor; sólo aspiran a que cuando seamos grandes germine la semilla del saber que en nosotros sembraron.
En la literatura encontramos versos alusivos a ese ser tan especial “que cultiva las sabias cimientes, laborando constante y con calma, que ilumina del niño la mente, transformándole el cuerpo y el alma”; como refiere el Himno al Maestro. El poeta Gerardo Diego propone un brindis a sus amigos antes de que comenzara a ejercer la docencia:
“Y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios.
Y el uno bostezará y el otro me hará un guiño,
y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos y cursos, monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos; él mismo,
y me guardará respeto y cariño.
Y ahora yo os digo:
Amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a modelar su espíritu
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino intacto y limpio.
y por que este mi discípulo,
que inmortalizará mi nombre y mi apellido,
…sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS