La libertad de un pueblo

 El 15 de Julio de 1979 la Guardia Nacional y las tropas del Frente Sandinista de Liberación Nacional estaban trenzadas en combates encarnizados a una distancia de 15 a 30 metros en Sapoà, Rivas, en el Frente Sur Benjamín Zeledón en una guerra convencional.

   El día siguiente, el 16, era declarada territorio libre la ciudad de Estelí, conocida como la ciudad tres veces heroica. El 17, Somoza renuncia a la presidencia de la república, tras largos 43 años de dictadura dinástica y en su lugar asume como presidente interino, Francisco Urcuyo Maliaños. Aquella misma mañana huye en avión Somoza, rumbo a Estados Unidos. Por tal razón ese día fue declarado el Día de la Alegría. Pocas horas después, ya el 18 de Julio de 1979, Urcuyo Maliaños estaba renunciando y la Guardia salía en desbandada. El Frente Sandinista conoce de cerca la victoria.

   Se pensaba que el gran enfrentamiento se daría en Managua. Las columnas del Frente Sur, unos 3000 hombres al mando del Comandante Edén Pastora, llegan a Rivas el 19 de Julio y luego a Granada donde durmieron un poco. El 20 ya habían arribado a Las Colinas, en las afueras de Managua. Jacinto Suárez y sus hombres, estresados y agotados, entraron por Peñas Blancas, hasta el 21 de Julio. Acompañados de caravanas de la Cruz Roja traían a los heridos del Frente Sur y de Costa Rica.

   Aquel 20 de Julio, de todos los frentes de guerra entraron los guerrilleros triunfantes a la capital. La Dirección Nacional y la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional se trasladaron de León a Managua, a la entonces Plaza de la República.

   Era la culminación de largos años de lucha armada. Días de victoria, esperanza, memoria por los caídos y alegría por los reencuentros. Todo el pueblo de Nicaragua disfrutaba al fin el sabor de la libertad.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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