Con cada sacudida se acuerdan de Dios

   Inmediatamente después del temblor fuerte del miércoles, comenzaron las anécdotas: dónde estaba cada quien, cómo sentimos el movimiento, la manera en que reaccionamos, etcétera. Pero de todo eso, fue la reflexión de un profesor la que me llamó la atención. Decía él que había algo bueno en los temblores, ya que cada vez que ocurren, todos se acuerdan del Creador. Tan es así que el ateo, de alguna u otra manera al sentir miedo, menciona en su interior a Dios; y ya no se diga los que en Él creen.

   El colmo llega cuando se piensa que sólo el poder de supuestas fuerzas sobrenaturales lo explica todo. Decía una señora a raíz de los comentarios post temblor de hace dos días, que todo lo acontecido está anunciado que sucedería en la Biblia, y que es tiempo de arrepentirnos de nuestras maldades; porque por ellas es que se originan los desastres. Ante ese tipo de comentarios extremos que nunca faltan en medio del nerviosismo, me puse a pensar que no es del todo cierto lo que comentaba la dama. En primer lugar, fenómenos naturales están registrados desde el inicio de los tiempos: terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, etcétera. En segundo término, si por cada falta nuestra el Señor nos castigara con su furia descargada en la naturaleza, ya no existiría ni la tierra ni la humanidad.

   La ciencia busca la explicación de los fenómenos. El ocurrido el miércoles tiene su base científica en la subducción entre placas. Eso es todo. Así que los hechos no deben acomodarse a nuestras tesis, de una manera forzada o falsa. Si tal cosa hacemos, es que nos hemos convertido en fanáticos de una religión intransigente, terca en creer que nos pertenece la verdad de todas las verdades. Y eso no es otra cosa que desvirtuar el evangelio.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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