El pasado 31 de octubre del año en curso, día de la Reforma Protestante, también se corresponde con otra celebración, un hito en la historia de los evangélicos nicaragüenses: la declaración pública el 31 de octubre de 1937 del ex sacerdote, Dr. José María Ruíz, por medio de la cual aceptaba al Señor como su Salvador.
Aquella fue una noticia que estremeció a la sociedad nicaragüense, en vista de que el Dr. Ruíz, tras diecisiete años de ejercer el sacerdocio, como uno de los miembros más destacados del clero católico, se unía a las filas de los evangélicos, argumentando venir a los pies de Cristo para desahogar su corazón, después de pasar por un proceso de desengaño de lo que él consideraba enseñanzas insulsas del catolicismo.
Las críticas y agresiones no se hicieron esperar. En las calles le gritaban de todo. Él se mantuvo firme siempre, sirviendo al Señor como gran exponente de su Palabra, tanto nacional como internacionalmente; como maestro de quienes llegarían a ser líderes en la obra de nuestro Dios, esforzándose “por ayudar a otros a despertar, abrir los ojos, a constatar por sí mismos los hechos, las enseñanzas y doctrinas”.
Fue secretario del obispo de Granada, cura de la catedral de esa ciudad, director del seminario de la Gran Sultana, rector del seminario de León y párroco de la catedral de Juigalpa, pero prefirió dejarlo todo y venir al Señor, de quien decía: “Me trajo con cuerdas de amor”.
Desde aquel día memorable en que dio su testimonio público el Dr. José María Ruíz, han transcurrido 75 años. El próximo domingo, 11 de noviembre, se cumplen 120 años del nacimiento de este hermano, ejemplo de lo que es un siervo fiel del Señor. Desde su fe afirmaba: “Siervos inútiles somos. Hemos hecho sólo lo que debimos hacer”.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS