Otra Navidad

En tiempo de navidad parece que todo alrededor es consumismo. Otra navidad llega y los anuncios publicitarios ahogan el espíritu. A pesar de todo, existen personas que optan por encontrarle el sentido a la fecha en cuestión: navidad, fecha propuesta para celebrar el cumpleaños de Jesús, nuestro Salvador.

   El consumismo tiende sus tentáculos y muchos hemos caído compulsivamente en su trampa. Llegan las comilonas y el excesivo gasto en regalos. Lo que hay que revisar es cuánto de todo ese abuso material nos impide alcanzar la espiritualidad que se supone debemos experimentar en estos días.

   De ese asunto nos habla Frei Betto, cuando reflexiona así: Tal vez sea en Navidad cuando se notan más nuestras carencias. Damos regalos sin darnos, recibimos sin acoger, saludamos sin perdonar, abrazamos sin afecto, damos a la mercancía un valor que no siempre reconocemos en las personas. En lo profundo de nosotros mismos estamos inclinados a la simplicidad del pesebre, el malestar procede del hecho de que nos sentimos más cercanos a los salones de Herodes”.

   Cuando el consumismo nos controla, los bienes materiales pasan a ser nuestros ídolos. Y muchos se quedan con los bolsillos vacíos de tantos gastos innecesarios, para después poner su mejor cara frente a los amigos. En temporada de navidad Santa Claus parece tener más poder que el niño Jesús sobre nosotros. Navidad es todo aquello que no podemos comprar: es “instalar el pesebre en nuestro propio corazón”, es solidaridad, manos abiertas con el pan, “invitar a la fiesta a los hambrientos de bienaventuranzas”, perdonar, darnos, es renacer sin ambiciones ni envidias, es siete abrazos al día para reconfortarnos los unos a los otros; es “que nos dejemos preñar, como María, por el Espíritu de Dios. Entonces algo nuevo tendrá que nacer en nuestras vidas”.

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