Mirad que nadie os engañe

Para los necios, si 2012 fue el año del fin del mundo, el año de la buena suerte le corresponde a 2013. Expresan vehementemente supuestas predicciones, tales como que “ya se están sintiendo las vibraciones de la Nueva Era de la Luz y la Verdad”“se desatarán pasiones y conflictos sentimentales” y que “este será el año más conflictivo y explosivo de la década”.

   Pero no tomemos a la ligera lo anterior. Menciona el teólogo Juan Stam que algunos, que nos llamamos cristianos, no estamos muy distantes de parecernos a esos que buscan señales del futuro. Hoy, como en los tiempos de Jesús, tales personas se ocupan en imaginar el fin del mundo como algo sensacional, y se predica sobre grandes destrucciones y sufrimientos. En el pasado, en la época de Jesucristo, se hablaba de que las mujeres engendrarían monstruos, que el sol aparecería a la medianoche y otras cosas.

   Jesús no compartía esas ideas. Un ejemplo de ello fue cuando se negó a dar una lista de señales la vez que sus discípulos lo interpelaron para que les hablara acerca de la destrucción de Jerusalén:"¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?". Sólo les respondió: "Mirad que nadie os engañe", como diciéndoles: ¿por qué pierden su tiempo en algo que no tiene importancia?

   Tanto los supersticiosos del pasado, como algunos cristianos del presente y otros que no lo son, especulan acerca de señales; que al final nada nuevo traen pues son manifestaciones y fenómenos que a lo largo de la historia siempre han ocurrido: terremotos, inundaciones, hambrunas, guerras, etcétera.

   Nosotros debemos ocuparnos en poner nuestros mayores esfuerzos en asumir los retos de nuestro tiempo, comprometidos en la construcción del reino de justicia, paz y hermandad, el reino del Señor.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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