“El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua”. Este pensamiento de Eduardo Galeano lleva a reflexionar sobre el medio ambiente y el desastre ecológico que causan en el mundo las grandes potencias mundiales.
Unas cien mil especies en la biodiversidad en el mundo son devastadas por año. El crecimiento material ilimitado, propiciado por los poderosos de la tierra, es, en gran medida, lo que ocasiona semejante pérdida. Ejemplo de lo anterior es la actitud de los poderosos consorcios petroleros que no apoyan las energías alternativas, mientras influencian gobiernos para obtener más y más ganancias. Esto explica el por qué la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 18), celebrada el pasado diciembre en Qatar, constituyó un fracaso más en el camino de alcanzar un acuerdo entre las naciones desarrolladas y las emergentes para hacer frente al calentamiento global.
Estados Unidos, junto con Rusia, Japón, Nueva Zelanda y Canadá se niegan a asumir responsabilidades acerca de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.
60 mil millones de dólares se necesitan para los próximos tres años en la lucha contra el cambio climático. Las grandes potencias prometen financiar, pero no firman ningún compromiso.
Un teólogo y ecologista muy conocido escribió: De seguir tal y como están las cosas “nunca vamos a sentir los gritos de la Madre Tierra, el dolor de las selvas y los bosques abatidos, ni la devastación actual de la biodiversidad” (…) “junto con la sostenibilidad debe venir el cuidado, el respeto y el amor por todo lo que existe y vive. Sin esta revolución de la mente y el corazón iremos, sí, de mal en peor”.
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS