Refiere Eduardo Galeano, en “Patas Arribas. La Escuela del Mundo al Revés": “Ya las mujeres habían sido largamente maltratadas por la Biblia y por la mitología griega, desde los tiempos en que la tonta de Eva hizo que Dios nos echara del Paraíso y la atolondrada de Pandora destapó la caja que llenó al mundo de desgracias. La cabeza de la mujer es el hombre, había explicado san Pablo a los corintios, y diecinueve siglos después Gustave Le Bon, uno de los fundadores de la psicología social, pudo comprobar que una mujer inteligente es tan rara como un gorila de dos cabezas. Charles Darwin reconocía algunas virtudes femeninas, como la intuición, pero eran virtudes 'características de las razas inferiores'”.
Históricamente maltratada: “La mujer, nacida para fabricar hijos, desvestir borrachos o vestir santos, ha sido tradicionalmente acusada, como los indios, como los negros , de estupidez congénita. Y ha sido condenada, como ellos, a los suburbios de la historia”. (…) “No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas. Según los tangos, son todas prostitutas (menos mamá)”.
(…) Enseñan los proverbios, transmitidos por herencia, que "la mujer y la mentira nacieron el mismo día y que la palabra de mujer no vale un alfiler", y en la mitología campesina latinoamericana son casi siempre fantasmas de mujeres, en busca de venganza, las temibles ánimas, las luces malas, que por las noches acechan a los caminantes. En la vigilia y en el sueño, se delata el pánico masculino ante la posible invasión femenina de los vedados territorios del placer y del poder, y así ha sido desde los siglos de los siglos”.
Conclusión: en el masculino mundo “el macho propietario comprueba a golpes su derecho de propiedad sobre la hembra. (…) los hombres tienen miedo a la mujer sin miedo".
Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS