La realidad reproduce más el viernes santo que el domingo de pascua

   La noticia de la resurrección puede volverse una costumbre que año con año provoca sólo emociones en los servicios religiosos, siempre que esta noticia se aleje de la realidad. Dijo un teólogo jesuita, que la realidad en algunos de nuestros pobres países, “reproduce mucho más el viernes santo que el domingo de pascua”. La devastación de la naturaleza y la injusticia entre los hombres hace que vivamos un continuo viernes santo.

   Históricamente y cristianamente el contenido de la resurrección se expresa con gran vitalidad en el hecho de que los crucificados, quienes viven bajo amenaza de perder sus vidas, también son resucitados. Vivir como hombres y mujeres nuevos, resucitados, es recorrer con absoluta fidelidad el camino de Jesús, camino que lleva a la cruz. En este sentido, la persona nueva, lo es en tanto sirve al reino de Dios; reino que se opone a la injusticia, procurando la transformación personal y el cambio de las nefastas estructuras de poder. Servir a los demás nos trae gozo y nos identifica como seres humanos nuevos capaces de reflejar con nuestro testimonio que la resurrección de Jesús es una realidad.

   De lo que se trata es de demostrar que “la vida es más fuerte que la muerte; que la justicia es más fuerte que la injusticia; que la esperanza es más real que la resignación”. Ayer conmemorábamos un año más del asesinato del sacerdote Oscar Arnulfo Romero, quien habló mucho acerca de Jesús resucitado. En efecto, una iglesia que está junto al crucificado y a los crucificados, sabe hablar del resucitado. Es una iglesia de esperanza,  lleva el mensaje para que los creyentes vivan como resucitados en su contexto histórico, sirviendo al necesitado, buscando su liberación de esas cruces; demostrando así que hay triunfo en la resurrección de Jesús.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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