De color se pinta la desestabilización

El presidente Obama, de Estados Unidos, brindó declaraciones en las que aseveró que la visión de su gobierno “ha sido que el pueblo venezolano debe elegir a sus líderes en elecciones legítimas” (…), asegurando tener “pruebas” de la falta de derechos humanos en el país suramericano. Semejante injerencismo sólo se explica por el interés de la potencia del norte de alentar una rebelión contra el gobierno bolivariano.

   Una nueva “revolución de colores” puede estarse impulsando desde las entrañas del imperio. Para algunos analistas, en el caso venezolano, podría denominarse “la revolución vino tinto”, color de la camiseta del seleccionado nacional venezolano de fútbol. Y es que las “revoluciones de colores” no son nuevas, son estrategias desestabilizadoras en las que la mano estadounidense está presente, particularmente en países donde no se ha logrado implementar el proyecto neoliberal, y están dirigidas contra gobiernos desobedientes a los Estados Unidos y el poder financiero internacional, con el objetivo de establecer gobiernos títeres, incondicionales al imperio.

   Algunas “revoluciones coloridas” exitosas fueron: “La Revolución Rosa”, en Georgia (2003); “La Revolución Naranja”, en Ucrania (2004), “La Revolución de los Tulipanes”, en Kirguistán (2005). Los nuevos “revolucionarios” se pintan de democráticos y antidictatoriales. No intervienen en esas denominadas revoluciones las fuerzas armadas, dejándose una impresión de un descontento que nace en jóvenes desarmados que valientemente se enfrentan a los opresores y cuentan con el respaldo, a manera de caja de resonancia, de los mal llamados medios de comunicación libres e independientes.

   Como se sabe, una vez en el poder, los nuevos gobernantes de las “revoluciones de colores” abren las puertas a las transnacionales imperialistas. Implementan la corrupción, políticas neoliberales, antipopulares y violentas a favor de la expansión colonial.  Lo interesante es que sus mismas estrategias se encargan de desenmascararlos en su rechazo y ataques a las grandes mayorías, los más pobres.

Dr. Rolando Escobar – ASÍ PENSAMOS

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